Debía ser que ya lo sabías todo, que habías logrado enseñar a un considerable número de gentes con la facilidad de tu palabra y el ferviente imaginario, esos que siempre colocaban la mirada en un ángulo nuevo, aportando la chispeante emoción de poder rever lo a veces tantas veces visto, por lo que nos has dejado en este mundo aun patas arriba.Sabio de la mirada, maestro del arte, didacta cristalino, ilusionador de buscadores, cercano en el roce, sembrador de ideas, allá donde te encuentres recibe mi gratitud por ese curso en la Universidad de Santander en el que el Cuerpo nos mantuvo en vilo durante una semana y gracias también por todos tus libros. Ellos y el recuerdo te mantendrán por siempre vivo.
David Gamella.
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