jueves, 12 de mayo de 2011

Barbacid

El caso del investigador Mariano Barbacid pone de manifiesto una vez más la falta de miras e inteligencia de la clase política. Más allá de que tengan peso sus reivindicaciones, la pacateria, la miopía, la mediocridad, la cutrería y la ignorancia con la que se visten nuestros gestores públicos hiere hasta a los espantapájaros. ¿Qué es más importante, desarrollar la investigación o sacar el más rancio caciquismo del "aquí mando yo"? No sucedería lo mismo si en vez de un consolidado científico las negociaciones se hicieran para fichar a un entrenador de fútbol ("joer, no compares") o algún que otro especimen del folclore patrio. ¿Cuánto personal dedicado a la ciencia, a la danza, a la música clásica, al arte... ha de tomar el camino exterior de la tangente porque en este país de tapeo son considerados una "cabeza de gamba"? ¿Y nos venden la moto para salir de la crisis? ¿Invirtiendo en qué? ¿En chiringuitos y tumbonas? Nos merecemos la mundial.
DG

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