sábado, 3 de octubre de 2009

Madrid 2016

Había creído por unos instantes que todo esto era verdad.
Mira que me caen mal todos los políticos (por principios de higiene) pero hoy con ese show publicitario, me han convencido de que otro mundo podría ser posible. Por unas horas me ha podido su buen ambiente, sus abrazos y hasta he descubierto que por fín los españoles fingimos haber aprendido a hacer algo al unísono. Esta gente que nos representa, los que se apuñalan con saña pública, casi obscena a diario, han apartado las armas y nos han vendido unidad, buen talante, colaboracionismo, voluntad por hacer bien las cosas... y ¡coño! que me lo he creído. Y que conste que no descarto que realmente lo que les unía, con mucha seguridad, era el inmenso pastel olímpico de miles de miles de euros que implican esos fastos, de los que siempre algo salpica; pero estos son otros mercados.
La pena es que esto se acabó por esos mismos intereses, porque a Río revuelto ganancia de especualdores. Y para mañana ya estarán afiladas sus facas nuevamente, concentrarán el objeto de sus vacios discursos sobre si mismos, tendrán lustradas las columnas periodísticas los mamporreros de ambos bandos y nos lanzarán a la cara todas las ponzoñas.
¡Con lo buena que era la corazonada!

David Gamella

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